Mientras dormimos, puede suceder que los músculos que se ocupan de mantener permeable la vía respiratoria sufran una relajación, entonces el paso de aire por la faringe se ve dificultado y como consecuencia los tejidos blandos vibran dando lugar al ronquido.
Se calcula que el 40% de la población ronca y, aunque es un hábito molesto, lo más importante es que puede ser síntoma de la apnea obstructiva del sueño.



