Cualquier lesión a temprana edad, aunque aparentemente no haya producido daño o molestias, puede desencadenar secuelas en el futuro.
La mayoría de los traumatismos suelen afectar los incisivos superiores.
Cuando el golpe se produce en un diente temporal o de leche, las secuelas pueden aparecer no sólo en el diente de leche (cambio de color, movilidad, abscesos, infecciones, fractura ósea, etc…) sino también en el diente definitivo en formación, ya que está en proceso de formación muy cerca del diente temporal (pudiendo aparecer manchas color amarillo-marrón, irregularidades, malformaciones o incluso no llegar a erupcionar, etc…).
Todos estos problemas se detectan y tratan cuando sale el diente definitivo (a partir de los 6-7 años, dependiendo del diente que sea).


