Causas de aparición del bruxismo

Cuando los dientes no están colocados en una posición correcta, la arcada superior no encaja adecuadamente con la inferior, lo que obliga a desviar la mandíbula para lograr un mejor ajuste entre las dos arcadas, forzando por tanto las articulaciones.

Esta función de la articulación también puede verse alterada por:

  • Estrés, ansiedad, nerviosismo, tensión.
  • Malposiciones de los dientes contribuyendo a contactos no adecuados.
  • Oclusión no estable.
  • Malos hábitos (masticar chicle, apretar, rechinar los dientes).
  • Hiperlaxitud o hipermovilidad articular.

Síntomas del bruxismo

Tanto para la disfunción temporomandibular como para el bruxismo (que están íntimamente ligadas), los síntomas suelen ser los mismos, habiendo en muchos casos un conjunto de ellos:

  • Dolor en una o ambas articulaciones.
  • Dolor en sienes (cabeza), oído, mandíbula, boca, garganta, cuello y hasta los hombros (con contracturas musculares). Es un dolor que suele responder mal a los analgésicos habituales.
  • Dientes más sensibles o desgastados.
  • Insomnio.
  • Ruidos, crujidos o chasquidos.
  • Dificultad o bloqueo para abrir o cerrar la boca.
  • Taponamiento de oídos, mareos o sensación de pérdida de la audición, zumbidos.